Las pinturas más importantes de Frida Kahlo

26 Ago 2019
Pintura

Si tuviéramos que mencionar algún artista icónico que represente la pintura del siglo XX, seguramente a muchos se les viniera a la mente la pintora Frida Kahlo. Y no es para menos, su obra es un fiel reflejo del contexto, la pasión y el sufrimiento que vivió.

Si bien, los cuadros de Frida Kahlo pasaron muy desapercibidos por la crítica de la época ─en parte por el boom de artistas como Picasso y Kandinsky, y la proliferación de las vanguardias─ actualmente sus cuadros se venden por millones de dólares en galerías de arte de todo el mundo.

Pero ¿Cuál de todas sus obras son las más importantes? Para responder esta pregunta, el día de hoy te traemos una lista de las pinturas más conocidas, famosas y probablemente las mejores de Frida Kahlo.

“Las dos Fridas” (1939)

“Las dos Fridas” (1939) Una de las obras más conocidas de Frida Kahlo

Desde un inicio, su obra “Las dos Fridas”, se convirtió en un símbolo del sufrimiento y dolor que sentía en aquel momento Frida. Para poner en contexto, en 1939 se divorció de Diego Rivera (el que consideraba el “gran amor de su vida”); de ahí se debe la gran pasión que le imprimió a este cuadro.

En cuanto a significado, la pintura a grandes rasgos representa la dualidad de ella misma: la Frida fuerte e independiente con la otra, que está lastimada y llena de miedos.

“Autorretrato con collar de espinas y colibrí” (1940)

Siendo la continuación de una de las etapas más duras de la vida para Kahlo, el “Autorretrato con el collar de espinas y colibrí”, seguramente fue un intento de recuperarse a sí misma.

En este autorretrato, Frida usa un collar de espinas que representa el dolor que sufrió como resultado de su divorcio. Un colibrí muerto ─que representa la buena suerte─ cuelga del collar mientras que un gato negro, que representa la mala suerte, se sienta en su hombro izquierdo tratando de capturar al colibrí. Mientras tanto en el mono, que seguramente simboliza a Diego, captura su actitud indiferente.

“La columna rota” (1944)

Su pintura “La columna rota”, es un pasaje que marcó completamente la vida de la artista, incluidas algunas secuelas psicológicas que nunca pudo superar.

A la edad de 18 años, Frida sufrió un accidente automovilístico que le causó gran cantidad de lesiones en el cuerpo. Durante la etapa de recuperación, le pusieron una abrazadera de acero que la amarraba completamente para acomodar la columna; de ahí su relación entre el corsé y el sufrimiento.

Como dato curioso, es de los pocos autorretratos de Frida donde en verdad muestra emociones en el rostro. En este caso se puede ver que está llorando.

“El venado herido” (1946)

Otra de sus pinturas que es recordada ampliamente entre el público en general es la de “El vendado herido” de 1946.

Este peculiar autorretrato es, como gran parte de su obra, una representación del dolor emocional que sentía Frida a lo largo de su vida. De acuerdo a los que han estudiado la obra de Frida, el venado con las flechas atravesadas simboliza todas las heridas y enfermedades que tenía la artista, pero al mismo tiempo, muestra su espirito natural de supervivencia ante todo.

Si bien, en cuanto a composición y calidad no es uno de los trabajos más importantes de ella, no hay duda que sí es de los principales en cuanto a simbolismos y metáforas.

“Autorretrato en la frontera entre México y los Estados Unidos” (1932)

Con una fuerte influencia en las obras de los muralistas mexicanos, Frida pintó este cuadro mientras vivía en Estados Unidos, a inicios de la década de 1930.

En la pintura ilustra dos mundos opuestos. Por un lado, su natal México, con paisajes cálidos y símbolos culturales típicos, con Estados Unidos, ciudades modernas donde la industria marcaba la pauta del desarrollo.

Como detalle interesante de la obra, un generador localizado en el lado de Estados Unidos está conectado hacia el lado de México. Esta representación es una crítica a la explotación de las compañías estadounidenses hacia las materias primas en el territorio mexicano durante aquella época.

“Autorretrato con el pelo suelto” (1947)

Este autorretrato es una poderosa reafirmación de la identidad de Frida, de ahí la banda en la parte inferior que dice:

“Aquí me pinté yo, Frida Kahlo, con mi reflejo en el espejo. Tengo 37 años y es Julio de 1947, en Coyoacán, México, el sitio en donde nací”

Otro detalle que destaca a primera vista en el cuadro es su pelo. Cabe recalcar que su cabellera era uno de los atributos que más amaba Diego Rivera sobre Frida.

“Hospital Henry Ford” (1932)

Como se mencionó en uno de los cuadros anteriores, el accidente automovilístico que sufrió Frida fue un punto de inflexión que cambió completamente su vida. Entre las secuelas más duras de este episodio para ella, fueron los problemas reproductivos.

En 1932, sufrió un aborto involuntario en un hospital en Detroit. Algo que la dejómarcada para siempre.

En el cuadro Frida se pintó desnuda y llorando en el centro del lienzo y rodeada de sábanas ensangrentadas. Seis cordones umbilicales diferentes emergen de su estómago, uno que representa al bebé que acababa de perder mientras que el resto representan su angustia, como la pelvis que le impedía tener un embarazo saludable y el caracol que simboliza la lenta pérdida de su bebé.

“Diego en mis pensamientos”

“Autorretrato como Tehuana” (1943)

Pese a la complicada situación que tuvo Frida mientras estaba en trámite su divorcio con Diego, ella siempre mantuvo su amor hacia él. Para demostrar sus sentimientos contradictorios que tenía por Diego, decidió crear esta pintura.

El retrato de Diego Rivera que está en la frente de Frida, es una representación del “tercer ojo”, es decir, de la guía que él fue para ella. Mientras tanto, se pueden observar diferentes grietas a lo largo de la pintura que significan la decepción, el final de la relación y todas las marcas en su alma que sufrió mientras estaba con él.

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